Más agua, más salud y belleza

El agua es sinónimo de bienestar y salud. Su consumo no solo es vital para nuestra supervivencia, sino que es primordial para un correcto funcionamiento de nuestro organismo y, además, es también fundamental para nuestra belleza.

El agua es clave para mantener la piel hidratada, y por tanto dificulta la aparición de arrugas, así como para eliminar las toxinas, y en consecuencia favorece que la dermis luzca limpia y luminosa. Debemos tener en cuenta que la piel, sobre todo la del rostro, se daña con facilidad por diferentes agentes externos, como el sol, el frío o el tabaco, y por eso debemos extremar su cuidado.

Lo mismo ocurre con nuestro organismo, pues el consumo de agua aporta infinidad de beneficios con los que evitaremos muchos problemas de salud. Gracias al agua…

- Ayudamos al proceso de digestión.

- Evitamos el estreñimiento Mejoramos nuestro sistema inmunológico.

- Regulamos la temperatura de nuestro cuerpo.

- Favorecemos la sensación de saciedad.

- Evitamos los dolores de cabeza por falta de hidratación.

- Ayudamos a los riñones en su función de limpieza.

- Normalizamos la presión arterial.

- Protegemos nuestros órganos.

- Combatimos la fatiga y el cansancio.

 

El agua, como no podía ser de otra manera, es uno de los aspectos que tenemos muy en cuenta a la hora de realizar nuestras dietas de adelgazamiento personalizadas. La obesidad, el sobrepeso o la excesiva acumulación de grasa en el organismo constituye uno de los primeros problemas de la salud a los que se enfrenta la sociedad actual, y por eso este abordaje integral es una de nuestras prioridades como clínica de Medicina Estética.

Nuestras dietas personalizadas se caracterizan por un enfoque trasversal y holístico, comenzando con una historia clínica completa y analítica del paciente, para después estudiar los hábitos dietéticos y realizar un estudio del metabolismo basal y el cálculo del gasto energético. Así, tras la realización de este estudio personalizado y pormenorizado, llevamos a cabo un abordaje multifactorial y a largo plazo, que incluye una vida menos sedentaria, ejercicio físico, una dieta individualizada en función del objetivo, gustos, circunstancias y obligaciones sociales y profesionales del paciente.

Nuestro objetivo es que esta dieta forme parte de un plan de aprendizaje y hábitos de una alimentación sana y equilibrada, en los que, por supuesto, el consumo de agua es una pieza fundamental.

Como no podía ser de otra manera, el equipo realizará un seguimiento médico continuado, como control de peso, tensión arterial, medición de la grasa corporal, etc., para ir modificando o ajustando la dieta y otros aspectos si fuese necesario. Como siempre hemos dicho, la alimentación es fundamental para estar sanos y deben rechazarse, siempre, los tratamientos relámpago que puedan causar graves desequilibrios metabólicos. ​

 

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